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Cómo leer la factura de la luz de tu negocio (y dónde está el ahorro)

La factura de la luz de un negocio asusta a primera vista, pero se entiende bien si la divides en sus bloques. Y, sobre todo, conviene saber cuáles puedes optimizar tú y cuáles no, para no perder el tiempo donde no hay margen.

Los bloques principales

  • Término de potencia: lo que pagas por la potencia contratada, todos los días, la uses o no. Depende de los kW que contratas en cada periodo.
  • Término de energía: lo que pagas por la energía que consumes (kWh), según el periodo horario.
  • Excesos de potencia: penalización cuando superas la potencia contratada.
  • Otros conceptos: alquiler de equipos, impuesto eléctrico e IVA.

Dónde hay margen de ahorro real

El término de potencia es, para muchos negocios, el bloque con más ahorro «fácil»: no depende de consumir menos, sino de contratar la potencia correcta. Es un ajuste de contrato, sin obras ni cambios de hábitos, y el efecto es inmediato en cada factura.

El término de energía: más difícil de tocar

Reducir el término de energía exige consumir menos o desplazar consumo a horas más baratas, lo que no siempre es viable en un negocio. Comparar ofertas de comercializadoras ayuda, pero el ahorro suele ser menor y más volátil que el de ajustar la potencia.

Los impuestos no se optimizan

El impuesto eléctrico y el IVA son un porcentaje sobre el resto: bajan solos cuando bajas la base. No son una palanca en sí mismos, pero sí una razón más para reducir los términos sobre los que se aplican.

Por dónde empezar

Mira tu término de potencia y compáralo con lo que realmente usas. Si tienes contratada mucha más potencia de la que demandas, ahí está tu ahorro más inmediato. Sube tu curva de consumo a Voltia y te decimos exactamente cuánto, con los precios regulados del BOE.

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